Madsen, Antonio o Fenómeno; daba igual el nombre con el que intentaran definirlo. Al final, no era más que un alma hecha pedazos, un cuerpo andando por inercia, un eco de lo que alguna pudo ser. Un chico roto, reducido a fragmentos que ya no encajaban entre sí, ni con el mundo. Hasta que llegó ella.
Lluvia.
Imprudente, impredecible, necesaria. Una presencia que no pidió permiso para entrar, y que sin saberlo, tocó lo único que aún latía en él: el deseo de sentir, de ser visto, de existir.
Pero Madsen estaba hecho de tormenta. Nacido para destruir lo que amaba, condenado a arrasar con todo lo que lo tocara. Y ella, ella que era lo único puro que le quedaba por arruinar, no lo supo a tiempo. Porque el amor, en él, siempre tuvo forma de herida. De devastación.
Valentina es una actriz en ascenso, con grandes sueños y una carrera apenas en marcha. No estaba dentro de sus planes enamorarse y mucho menos de la estrella del momento: de su compañero de escena, del joven más famoso, admirado... y comprometido.
Entre ensayos, cámaras y guiones, lo que comenzó como una amistad sincera se convierte en algo más: un amor desbordante y apasionado. Mientras el escenario se ilumina para ambos, detrás del telón, en los camerinos los rumores y los problemas crecen.
Amar a Aiden implica esconderse, callar y fingir. Y Valentina tendrá que decidir si escuchar a su mente... o lo que queda de su corazón.