Había solo una razón por la cual ellos existían en ese plano terrenal; devolverle al mundo lo que yacía bajo escombros hace siglos.
El amor.
Entre todos los seres perfectos, Alune nació sin marca y sin vínculo, haciéndola una criatura maldita, obligada a ser desterrada.
¿Pero qué ocurre cuando las reglas de su propia existencia se corrompen cuando los límites solo quedan en palabras?
Alune metería a su propia raza en graves consecuencias solo por encargarse del hombre que menos alma poseía.
Algunas caídas no terminan al tocar el suelo, algunas comienzan ahí.
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