Noah vive en su mundo de dibujos, peluches y palabras suaves. En su _little space_, se siente seguro... o al menos, solía sentirse así. Leo, su cuidador, ya no es el mismo. Lo que antes eran caricias y cuentos, ahora son silencios largos, palabras cortantes, y miradas que duelen más que gritos.
Noah no entiende qué cambió. ¿Fue él? ¿Fue Leo?
A veces, Leo llega tarde. A veces, no llega.
Y cuando lo hace, parece cansado, distante.
"No puedes depender tanto de mí," le dice una noche, sin mirar atrás.
Noah abraza su oso de peluche más fuerte. El silencio pesa.
Pero esta no es solo una historia de dolor. Es una historia de transformación.
Porque Leo también está roto. Y Noah, con su ternura, con su forma de ver el mundo, podría ser la única persona capaz de recordarle cómo cuidar... y cómo amar.
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