Dicen que los compromisos arreglados son
cosa del pasado.
Que nadie debería casarse con alguien a quien no ama...
Bueno, mis padres no parecían opinar lo mismo.
Porque aquí estoy: prometida con el hijo de los Bakugo, Katsuki, un idiota explosivo con más orgullo que paciencia. El típico chico que grita antes de pensar, que actua antes de pensar y que, por alguna razón, me mira como si yo fuera su rival de por vida.
Lo irónico es que yo tampoco me quedo atrás.
Si él explota, yo provoco
Si él grita, yo sonrío con sarcasmo.
Si él me odia, yo me aseguro de que me odie aún más.Y aun así, entre miradas que arden discusiones que parecen guerras y silencios que pesan demasiado, hay algo que ninguno de los dos se atreve a admitir: Quizá el verdadero peligro no sea el compromiso. Quizá el verdadero peligro sea lo que sentimos cuando dejamos de pelear
Tüm hakları saklıdır