Cansado de los rumores que dicen que él era el otro padre de los trillizos que su compañero de trabajo Hawks había tenido, decide hacerse una prueba de ADN para dejarles a todos en claro que el no tuvo nada que ver. Pero las cosas empiezan a tomar un giro inesperado al llegar los resultados, indicando que era el abuelo de los niños. Acompaña a Enji Todoroki en su camino de redención con su familia y como empieza su etapa de abuelo; con hijos que lo odian, un posible yerno dispuesto a apoyarlo en el cambio y teniendo que ser el padre público de sus nietos para que no los estigmaticen por tener un padre pirómano y drogadicto.
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