Debí amarte más cuando tuve la oportunidad.
Debí tomar tu mano con más fuerza, de haber sabido que era la última vez.
Debí abrazarte con más ternura, sabiendo que sería el final.
Y, sobre todo, debí besarte con más pasión para recordarte cuánto te amaba.
Simplemente, debí amarte mejor.
Y tú, en cambio, debiste amarte a ti mismo, pero decidiste dejarme ahí, con el amor deshaciéndose entre mis manos, escapando a cada instante.
¿Quién diría que una aventura de una noche acabaría con una relación de años?
All Rights Reserved