A Max lo echan de todos los departamentos donde vive. ¿El motivo? Su perro, Pudding. Aunque él jura que es tranquilo, inofensivo y apenas "rompe unas cuantas cosas", los caseros opinan lo contrario. Desesperado y con el fin de mes encima, encuentra una casa en alquiler con una única condición: compartirla con el dueño. Nat no soporta vivir solo y casualmente ama a los perros. Aceptó alquilarle una habitación a Max con la condición de que él se encargaría de la cocina... y porque casi juraba que su mascota era un ángel. Spoiler: no lo es. Pudding lo odia con pasión, le ladra, lo muerde y se interpone cada vez que intenta convivir con Max en paz. Porque lo que nadie sabe es que Pudding no es un mal perro. Solo está celoso. Muy celoso. Y no piensa compartir a su humano tan fácilmente. ➳➳➳➳➳➳➳➳➳➳➳➳➳➳➳➳➳ 🔎 Fanfic (probablemente) corto y gracioso.
More details