-Oh, Dios mío... -lloró ella-. Se llevó a la niña, Evan. ¡Se llevó a Sara!
Todo dentro de mí se apagó. El estómago se me revolvió. Sentí la sangre huir de mis manos, de mi rostro, del alma misma.
-¿Hace cuánto...? -pregunté apenas, con un hilo de voz.
-Hace... hace dos horas...
Dos horas.
Dos malditas horas.
Un minuto bastaba para matar a alguien. Ella llevaba ciento veinte.
Colgué sin despedirme. Me dejé caer en la silla, el sudor frío bajándome por la frente. Miré mis manos, temblando, cubiertas de miedo. Miedo real. No por mí. Por ella.
La puerta se abrió de golpe y varios de mis hombres entraron corriendo. Se quedaron quietos al verme.
-Se la llevaron... -murmuré, la voz quebrada, los ojos vacíos-. Tienen a Sara...
Uno de ellos bajó la cabeza, impotente.
-Maldición... -susurró.
Y ahí, en medio de esa oficina llena de gritos, papeles tirados y luces parpadeantes, supe que el infierno acababa de abrirse.
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Esta historia es una muestra de que no debemos juzgar sin conocer la historia completa.
Lo que parece, no siempre suele ser la verdad.
Todo se derrumba en la vida de Sara cuando su amado hermano Evan regresa después de cinco años en medio de una ola de asesinatos, todos con el mismo patrón y descubre entre enredos, sangre, orgasmos y miedo, que nada en su vida era real.
*Hermanos
*+18
*Tabú
*Prohibido
*Asesinatos
*Locura
*Secretos
*Mentiras
*obsesión
*violencia