Yo solo deseaba volver a ser esa chica libre y que nadie le impedía abrir sus alas. Pero ahora ya no podía, ya no gracias a él. -Ven aquí-dijo con voz gruesa. Me aleje de él, abrazando mis piernas, sintiendo las lagrimas resbalar por mis mejillas-Alba ven aquí. -N-no por favor-murmure. -¡Que vengas aquí! -negué con la cabeza-ven aquí. Se levanto del sofá y me tomo del antebrazo, provocando que suelte un jadeo del dolor. Otro día más, otros golpes en mi piel. Solamente cerré mis ojos intentando desaparecer. *** Historia +18. Actualización diaria. Las faltas de ortográficas serán corregidas al finalizar la historia. Bienvenidas preciosas. *** PROHIBIDA SU COPIA O ADAPTACIÓN Todos los derechos reservados *Volviendo a subir*
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