Harper Junissono despierta en un mundo que reconoce por los sonidos, pero no por los recuerdos.
La ciudad de Kioto le resulta familiar, su apartamento le pertenece, y sus manos recuerdan cómo tocar el piano...
pero su mente está en blanco.
Después de un accidente que la dejó en coma, Harper ha olvidado quién era, qué amaba y a quién debía temer.
Solo conserva una certeza: la música sigue siendo su idioma, su única forma de entender la vida.
Cada nota que toca parece traerle una emoción que no sabe nombrar, un eco que pertenece a alguien que ya no existe.
A medida que intenta reconstruir su identidad, Harper comienza a notar grietas en la versión que los demás le cuentan.
Pequeños gestos, miradas, silencios... como si todos escondieran algo.
Pero ella también empieza a sospechar de sí misma, de la persona que fue y de la que está intentando ser.
Entre melodías, vacíos y fragmentos del pasado, Harper emprende un viaje silencioso hacia la verdad:
descubrir si su amnesia fue un accidente, o una forma inconsciente de protegerse del recuerdo.
Una historia sobre la memoria, la identidad y la belleza de empezar de nuevo,
incluso cuando el pasado todavía canta.