CUATRO JOVENES, cada uno con su propia personalidad y sueños, llegan a la misma escuela en argentina sin imaginar que sus vidas cambiaran por completo. Lucia, rebelde y carismatica, llega acompañada de sus inseparables amigas, Diego, recien llegado de mexico, con guitarra en mano y un talento que sorprende, Emiliano, intenso y apasionado, y Lautaro, maduro y seguro, cruzan caminos y formaran un vinculo quenadie esperaba.
Lo que empieza como una amistad inesperada pronto se convierte en una banda de rock, donde cada voz y cada sentimiento se mezclan, creando musica, complicidad y amor. Pero no todos los adultos estan de acuerdo: algunos padres cuestionan la banda y las decisiones de sus hijos. La madre de emiliano los apoya con todo, mientras que el padre de lucia se muestra reacio pero termina aceptandolo, la madre de Lautaro acompaña la idea, pero su padre se opone, y la madre de Diego, lejos en mexico, tambien duda de la banda.
Entre ensayos, conciertos, clases y romances que florecen, loscuantro jovenes descubriran que la amistad puede convertirse en amor, y que sus voces unidas tienen el poder de trasformar sus vidas... aunque no todos los adultos los vean con buen ojos.
Hanna Elowen tenía una vida que se movía tan rápido como ella: tochito bandera, jugadas perfectas, adrenalina pura y un futuro brillante corriendo a su lado.
Hasta que una lesión- inesperada, cruel- la detuvo de golpe.
Ahora su mundo es más pequeño.
Una silla de ruedas, muletas, una gata emperatriz llamada Nieve, maratones de Harry Potter y la sensación constante de que todo lo que fue... quedó demasiado lejos.
Ella ya no corre.
Ya no compite.
A veces, ni siquiera se atreve a sentir.
Hasta que suena el teléfono.
Es su tío Steve: Head Coach de los New England Kings, fuerza de la naturaleza, experto en gritar, llorar y amar con la misma intensidad.
Y tiene una propuesta imposible: mudarse a Nueva Inglaterra para ser su asistente.
Hanna no está lista para estadios, ni para jugadores gigantes, ni para madrugadas a las cinco de la mañana.
Pero tampoco está lista para seguir rota.
Así que acepta.
Lo que no esperaba era él.
Noah Blackford.
Quarterback estrella.
Favorito de la prensa.
La sonrisa más peligrosa de la AFC.
Y una mirada tan suave que desarma cada una de las paredes que Hanna construyó alrededor de su dolor.
Noah la ve.
Incluso cuando ella misma no sabe cómo hacerlo.
La acompaña, la cuida sin invadir, la escucha cuando su voz tiembla y le recuerda -sin decirlo- que su vida no terminó en esa cancha.
Entre sesiones tácticas, sillas de ruedas que chocan con casilleros, jerseys mal doblados, caídas torpes, atajos emocionales y un quarterback que huele a lluvia y seguridad...
Hanna empieza a descubrir algo que había olvidado: Que aún tiene corazón.
Y late fuerte.
Pero enamorarse nunca fue parte del plan.
Y sanar tampoco.
Eso es lo hermoso -y lo aterrador- de un verdadero fumble: a veces perder la jugada te lleva directo a aquello que nunca supiste que necesitabas.
Con o sin casco.
Con o sin miedo.
Con una mano temblando sobre la rodillera y otra aferrada a un quarterback que la mira como si fuera magia.