Desde su primer día de universidad, Naia notó la presencia de alguien, un hombre tan atractivo que era difícil apartar la vista.
Por donde pasara había suspiros. Ese hombre, ese profesor, sin duda hechizaba a todos por su paso.
Han pasado cuatro años, y lo que empezó como un simple crush de novata -según ella- y un suspiro ocasional, quizás se convierta en algo.
Sin duda, ella no esperaba que él se convirtiera en un profesor tan importante en su posgrado.
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