El destino tiene una forma perversa de tejer redes.
Bianca Thorne siempre supo que la ambición era su único camino. Bajo el satén rojo y la mirada pétrea, oculta un ego del tamaño de la fortuna que está dispuesta a reclamar. Ella es el hielo cortante... precisa, brillante y mortal al tacto. Jamás miraría atrás, especialmente no a los fantasmas que dejó en la ceniza de su adolescencia, ni al hombre que representaba el fuego que casi la consume.
Porque el reencuentro no fue una casualidad, sino una estrategia.
Darian Belmonte está esperandola en su trono como el jodido rey y su sonrisa ladina es la advertencia más peligrosa. Él es la antítesis de Bianca, el infierno terrenal que se mueve con una gracia despreocupada y un corazón totalmente apático. Aunque compartieron un pasado juvenil entrelazado y explosivo, los años solo han servido para pulir sus defectos hasta convertirlos en armas. Donde antes había chispas, ahora solo queda un resentimiento denso y un deseo de venganza tan narcisista como el de ella.
Ahora, están atrapados en el mismo tablero de ajedrez corporativo, buscando los mismos secretos y la misma corona. Son el agua y el aceite: mezclarlos es una catástrofe. Ambos saben jugar sucio, ambos ansían ganar, y ambos tienen un doble filo que no dudarán en usar.
Pero en el juego de tronos y pasiones oscuras, el mayor peligro no son los enemigos externos... sino la atracción corrosiva que aún arde bajo la superficie, amenazando con destruirlos a ellos, y a todo lo que les rodea.
En esta batalla, el amor no existe... pero el deseo está fuerte y latente aunque Solo hay victoria y cenizas.
En el año 209 d.C., en el castillo de Vado Ceniza, la Casa Targaryen enfrenta una crisis que nadie vio venir.
Valarr Targaryen, alfa y heredero al Trono de Hierro, está unido por marca y lazo a su hermano omega Aerion, un príncipe de belleza letal y temperamento incontrolable.
Cuando un incidente en el Prado de Vado Ceniza desata el Juicio de los Siete, decisiones dolorosas obligan a un alfa a elegir entre el honor del reino y el amor por su omega.
La marca de unión se vuelve gris. El lazo se debilita. Y en solo unos días, una familia de dragones deberá decidir si el fuego que los une puede sobrevivir... o si el "exilio" al otro lado del mar es la única forma de salvar lo que queda.
Porque en la sangre Targaryen, el amor siempre arde... pero una marca gris puede apagarlo para siempre.
amo a las perejas de Targeryan.