Vera Crown, heredera del imperio mafioso más temido de Europa y marcada para siempre por la muerte desgarradora de su hermano Damián -su luz, su guardián, su única lealtad sincera- vive bajo una identidad encubierta mientras se infiltra en Londres, donde se relaciona con el supuesto empresario Simón Carter, sin imaginar que en realidad es Lucian Mourrone Blackwell, el hermano menor de Axel, silencioso, frío y letal, enviado por su familia para destruir los secretos que ella intenta proteger; la historia inicia sin romance entre Vera y Axel, porque en ese punto ella ni siquiera puede soportar escucharlo nombrar, y Axel tampoco sabe que Vera lo observa desde las sombras, mientras él mueve piezas en un tablero que no entiende del todo; todo cambia cuando los caminos de los tres se cruzan y Vera descubre que el hombre con el que está colaborando no es quien dice ser, que detrás del traje perfecto se esconde Lucian, el infiltrado que podría romper su misión... y su reino; pero el caos se vuelve absoluto cuando Axel Mourrone Blackwell regresa a la escena, no como un antiguo amor sino como una amenaza inevitable, el enemigo que Vera odia sin haberlo amado, el hombre que siempre ha sido el choque directo contra su poder, y que al enfrentarla también destapa la guerra silenciosa entre él y su hermano, porque Lucian empieza a sentir algo por la reina Crown, mientras Axel no soporta la idea de verla caer en manos equivocadas; así se forma un triángulo peligroso entre la reina rota, el heredero oscuro y el infiltrado que ya no sabe si obedece órdenes o deseos, en una historia donde nada nace del amor pero todo se enciende por la traición, donde la muerte de Damián arrastra cada movimiento, donde cada mentira desentierra otra, y donde Vera, Axel y Lucian se convierten en un nudo de poder, dolor, secretos y atracción prohibida, destinado inevitablemente al perfecto caos.