PROLOGO
Dicen que la magia no existe.
Que los cuentos de brujas y hechizos quedaron atrapados en las páginas de libros infantiles,
que el amor verdadero es solo una ilusión más entre tantas.
Pero Alexandra Marentes aprendió que algunas verdades se esconden en los silencios,
en las miradas que tiemblan,
en los susurros del viento que no deberían hablar.
Ella no buscaba magia.
Solo quería reconstruirse,
como tantas mujeres que han amado, perdido y vuelto a amar.
Madre, guerrera, mujer de alma cálida y mirada firme,
Alexandra no sabía que tenía un don oculto, un don que la convertiría en el epicentro de un mundo que se mueve entre sombras y deseo.
José Maklein fue el primero en tocar su vida con ternura.
Un hombre noble con un secreto, él se convertiría en su amado mejor amigo, el tipo de amor que se construye con risas compartidas y silencios cómodos: Pero el destino, caprichoso y cruel, tenía otros planes.
Laureen Dusan no llegó como un huracán.
Llegó como un suspiro que se instala en el pecho y no se va.
CEO de imperios, hombre con un gran un empresarial, hombre de secretos y de fuego.
Alexandra lo odio a primera vista, pero el juego de la vida les enseño que solo hay un paso entre el odio y el amor, desde el primer roce de almas él ya la amaba,
y ese amor la arrastró a un universo donde el agua obedece al pensamiento y el viento lleva promesas que pueden romperse.
Este no es un cuento de hadas.
Es una historia de pasión, de magia, de decisiones que queman.
Un triángulo donde el amor no siempre salva, y donde la verdad se esconde detrás de lo que nos enseñaron a negar.
¿Y si todo lo que nos contaron de niños...
no era cuento?
Oye, ¿te recuerdas de mi? Soy la chica que aun así no puede comprender el por qué se enamoró de alguien que le hizo tanto daño. No me comprendo, no te comprendo. Creía que eras bueno, que no le harías daño a nadie; pero como siempre me equivoque.
(Todos los derechos reservados)
o Cuarto libro de la saga: Sad friends.
Advertencia: Se recomienda haber ya leído los primeros tres para comprender este.