Han pasado años, pero la búsqueda incansable por entender el amor nunca se detuvo.
Hoy, transitando mis 27, cierro esta trilogía con la certeza de que cada historia, cada caída y cada sanación fueron necesarias.
Doy cierre, sí, pero también fe de que esto apenas es el comienzo de los nuevos amores que vendrán.
Les comparto lo que siguió después de aquel último libro que terminé a los 21.
Lean, sientan y, sobre todo, no se olviden de ser felices.
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