LOS CUERPOS EN LOS QUE HABITO.
Cada mañana, Lisa despierta en un cuerpo distinto, viviendo una vida que no le pertenece. Ha habitado cientos de cuerpos, se ha adaptado a sus rutinas, a sus relaciones y a sus secretos; pero siempre con la misma regla: No involucrarse.
Pero todo cambia cuando una mañana, despierta en el cuerpo de Francis y conoce a Jennie, su novia. Jennie no es como nadie que Lisa haya conocido, y por primera vez, en toda su existencia, Lisa desea algo más: Desea quedarse.
Mañana tras mañana, Lisa rompe sus propias reglas, involucrando las vidas que ocupa y la estabilidad que tanto había cuidado, porque Jennie, no es solo una persona más en su recorrido; ella es el único motivo, por el que Lisa, está dispuesta a desafiar todo, incluso, su propia realidad.