John tiene once años y ya no quiere seguir viviendo.
Lo encontraron solo en la calle, sucio, callado, con esa mirada que no corresponde a un niño. La iglesia decidió ofrecerle un hogar temporal. Mary decidió abrir su puerta.
Arthur no.
Para Arthur, John no es una víctima. Es un recordatorio. Un eco del pasado
Bajo el mismo techo, la caridad se convierte en tensión. El cuidado, en conflicto. Y el rencor en algo que late demasiado fuerte como para ignorarlo.
Porque no todos los hogares son refugio.
Y no todos los adultos están listos para ser salvación.
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