En un rincón olvidado, más allá del alcance de las cinco grandes naciones ninja, existía una aldea pequeña y próspera gobernada por el clan Senju. Pero no era de ese extraño Clan del que hablaban las historias de Konoha... era una rama aislada, guardiana de un poder antiguo: el control de la gravedad, una herencia tan temida como respetada.
Cuando la guerra alcanzó su hogar, el destino del clan se selló con fuego.
Entre los gritos y el resplandor de las llamas, un niño fue maldecido por su propia sangre: Haru Senju, el hijo menor del jefe del clan. Su hermano mayor, Kota, selló en él un jutsu prohibido que le impide morir por su propia mano, dejándole una marca que arde con el peso del pasado. Entonces, Haru vaga entre las sombras, sin propósito, incapaz de terminar con su propia vida.
Años después, un ANBU de la Aldea de la Hoja, Kakashi Hatake, encuentra al niño entre las ruinas de lo que una vez fue su hogar. Sin entender del todo por qué, decide llevarlo consigo, iniciando un lazo silencioso entre dos almas heridas por la pérdida.
Pero Haru no es solo un niño roto: en su interior late un poder capaz de alterar la misma naturaleza del mundo.
Y en una era donde la paz es solo una ilusión, su existencia podría significar tanto la salvación... como la destrucción.
Entre recuerdos, batallas y secretos, la historia de Haru Senju es la de un niño que carga con el peso de una orden más que una promesa: vivir, aunque todo dentro de él desee lo contrario.