Nicolle y Gabriel crecieron juntos, compartiendo el mismo sueño: conquistar el mundo del cine. Desde los dieciséis años fueron inseparables: cómplices, confidentes y casi todo... menos amantes.
Hasta que la vida los puso frente a las cámaras como protagonistas de Culpa Mía, la primera película de una trilogía que cambiaría sus carreras -y sus vidas- para siempre.
Entre rodajes, guiones y miradas que decían más que las palabras, la frontera entre actuación y realidad empezó a desdibujarse. Lo que empezó como una amistad inocente se transformó en una atracción imposible de ocultar.
Pero el amor no siempre es fácil cuando hay fama, prensa y corazones en juego.
Gabriel tenía novia, una relación que debía proteger ante el público. Para él, amar a Nicolle era un riesgo; para ella, negarla fue una traición.
Los rumores crecieron, los silencios dolieron más que los gritos y, para la segunda película, ya apenas podían verse sin discutir. Gabriel fingía que no le importaba; Nicolle aprendió a fingir que lo había superado.
En la última parte de la trilogía, Culpa Nuestra, el destino vuelve a unirlos. Ambos son distintos, más maduros, más rotos. Ella llega con un nuevo amor, él con los celos que había jurado no sentir. Pero entre guiones, besos frente a cámara y noches donde la actuación se confunde con la verdad, Nicolle y Gabriel descubrirán que hay sentimientos que nunca desaparecen, solo se esconden.
Porque a veces el amor no tiene atajos, solo un solo camino.
Una historia de amistad, deseo, orgullo y redención.
Todo era tranquilidad en esa escuela. Los alumnos, las clases, los grupos de amigos.
Hasta que se anuncia que se aceptaron dos estudiantes a mitad de año, ¿para nada raro, no? igual en esa escuela nada era interesante.
Excepto...por esos dos demonios.