Dicen que todo diseño comienza con una idea...
una línea en blanco, una inspiración, una chispa que nadie puede explicar.
El amor, supongo, también se dibuja así.
Nunca planeas los colores, ni las costuras, ni las imperfecciones que se vuelven parte del todo.
Solo un día te descubres midiendo el tiempo con recuerdos,
contando las horas desde la última mirada,
y guardando silencios que suenan como canciones que no quieres olvidar.
Él medía su vida en acordes,
yo en centímetros de tela.
Y sin embargo, en algún punto,
nuestras medidas coincidieron.
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