Te atormenta tu mente, lo que descubres. Cierras los ojos y divagas. Sientes como te quema hasta que alguien te salva, te apaga el fuego.
Y es que va de eso, de mentiras a ciegas, de verdades a medias.
Cuando la más cruel de la enfermedades te hace olvidar lo que fuiste, te agarras a tus recuerdos como a un clavo ardiendo. Esperas que los que te rodean sean tu sostén para no quedar en el olvido.