Siempre me dijeron que nunca debía pronunciar mi nombre durante una sesión.
Pero lo hice.
Desde entonces, los ecos comenzaron a responderme: voces que no son de este mundo, sombras que no pertenecen a la realidad y un silencio que guarda secretos que nadie debería escuchar.
¿Qué harías si tu propio reflejo empezara a moverse sin tu control?
¿Si las voces que escuchás mientras dormís supieran más de vos que vos mismo?
¿Si los muertos no solo hablaran... sino que caminaran en tus sueños y cruzaran a tu realidad?
Cada vez que cierro los ojos, despierto en un lugar que no existe... y alguien más duerme en mi lugar.
¿Estás listo para descubrir lo que susurra el silencio?
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