Imposible no encontrarte en una melodía de Mozzart
leyendo y de fondo sonando las notas que habría de estudiar
más tarde, y sin darme cuenta, seguía de cierta forma tus gustos,
sentada ahí, siempre un libro, una taza de café.
La figura que nunca quisiera olvidar, la tengo frente a mí, la tuve frente.
Que eras más tenaz que el alba, más inteligente que cualquier universo.
Supongo que la silla, era un tanto frío, solitario, aburrido. Contigo, jamás.
Que al invitarme, rechazaría sin saber que esa puesta de sol tuya, no la vería, una vez más.
Y arrepentimiento duele más que imaginarme que lo hice, que a tu lado pude tomar un sorbo, que pude quedarme, que puedo esperarte, si me esperas, volveré.
Lo haremos una vez más, seguiría tus letras, como lo hago ahora.
Una taza y un libro, eran más que suficientes, para saber que eras tú.
Las marcas circulares por doquier, iban a ser mi mayor inspiración, y tú, la musa de mis días.
All Rights Reserved