La historia de Atenea Downey-Bonet y Shawn Mendes comenzó antes de que cualquiera de ellos pudiera recordarla. Comenzó en un café de Toronto en el verano de 1998, cuando dos mujeres embarazadas - dos madres que no sabían que estaban a punto de criar a almas gemelas - se encontraron por casualidad.
Lisa Bonet tenía cinco meses de embarazo cuando conoció a Karen Mendes. Lisa había llegado a Toronto tres meses atrás con sus hijas Zoë de diez años y Alexa de ocho, huyendo del caos de Los Ángeles y de los problemas legales que consumía al hombre que amaba: Robert Downey Jr., el padre de la bebé que crecía en su vientre. La custodia era completamente suya, y Toronto - lejos de Hollywood, lejos de las tentaciones, lejos del dolor - parecía el único lugar seguro para traer a su hija al mundo.
Karen tenía siete meses, cuando vio a Lisa con sus dos hijas. Algo en la forma en que Lisa sostenía su vientre, en la determinación mezclada con agotamiento en sus ojos, hizo que Karen sonriera e invitara a la extraña a sentarse. No sabía que esa invitación cambiaría ambas de sus vidas para siempre.
Ellas dos eran vecinas, ambas sintieron que habían encontrado algo raro y precioso: una amiga que entendía.
Cuatro meses después, en una madrugada de agosto, Karen dio a luz a Shawn Peter Raul Mendes. Lisa llegó al hospital ese mismo día con sus hijas, su vientre ahora de siete meses, y cuando sostuvo al bebé de Karen por primera vez, Atenea pateó tan fuerte dentro de ella que Shawn -como si pudiera sentirlo movió su manita en respuesta. Las dos madres se miraron y se rieron, sin saber que acababan de presenciar el primer encuentro de dos almas destinadas a entrelazarse.
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