Ser Chloé y no perderme en el intento

Ser Chloé y no perderme en el intento

  • WpView
    Reads 17,600
  • WpVote
    Votes 1,807
  • WpPart
    Parts 24
WpMetadataReadOngoing
WpMetadataNoticeLast published Mon, Feb 23, 2026
WpInfo
Fiction
Romance
Como toda reencarnación, (T/N), una joven universitaria, después de ser arrollada por un camión, despierta en un hospital. Al abrir los ojos, se encuentra en un mundo que ya conocía: el de Miraculous Ladybug. Una serie que había dejado de ver hace algunos años debido al rumbo que los escritores tomaron después de la cuarta temporada. Pero ahora debía recordar lo que ocurría en cada capítulo, pues había tomado el papel de la villana Chloé Bourgeois: la adolescente mandona, superficial y egocéntrica, hija del alcalde de París. Sin embargo, si quería un final feliz, necesitaba cambiar la percepción que tenían de ella y ganarse la confianza de su heroína favorita de cuando tenía 13 años.
All Rights Reserved
Join the largest storytelling communityGet personalized story recommendations, save your favourites to your library, and comment and vote to grow your community.
Illustration

You may also like

  • Fast love
  • Lazos de sangre || Byler
  • 𝘚𝘦 𝘧𝘶𝘦, 𝘷𝘰𝘭𝘷𝘪ó
  • 𝘽𝙚𝙚𝙧 𝙖𝙣𝙙 𝙤𝙧𝙖𝙣𝙜𝙚 𝙟𝙪𝙞𝙘𝙚 | 𝙍𝙤𝙧𝙤𝙣𝙤𝙖 𝙕𝙤𝙧𝙤
  • La criada
  • Perfecto odio
  • La cuestionable forma de perder el amor
  • Luz en la oscuridad / Freenbecky G!p
Fast love

París no suena igual desde que él llegó. Los motores rugen como bestias enjauladas bajo la lluvia, rompiendo la calma de la ciudad más romántica del mundo. El asfalto quema. Las luces de neón se reflejan en los charcos, y los paparazzi hacen guardia como lobos hambrientos frente a cada hotel de lujo, cada bar escondido, cada sombra que podría ser él. Jeon Jungkook. Campeón de automovilismo, arrogante, temido, hermoso en la forma en que lo son las tormentas eléctricas. Kim Taehyung. Modelo codiciado en las pasarelas más exclusivas de Europa, rostro de campañas millonarias, elegante, intocable, y una belleza que no pedía atención, la exigía. No deberían haberse conocido. Y sin embargo, el universo decidió que se miraran. Solo una mirada. Un segundo. Un latido más rápido. Y desde entonces, nada volvió a frenar.

More details
WpActionLinkContent Guidelines