El chiste no está en buscarle el chiste al chiste, ¡Sino en sentirlo! Esa mujer, MI MUJER (hecha de todas y de ninguna otra por igual, ¡Ya que nadie le llega porque ella, en sí misma, es nadie...!), se percibe, se gusta, se cata y se disfruta con la sola sensación, la sola imagen de estar y ser sobre lo que ella tenga preparado para dar.
Oh, dios, ¡Oh, dios! La locura es mi encierro autoinfligido, el cielo, la angustiosa repetición perpetua de sus ojos... Dime que existes, y en este desquiciado estado te creeré.
Míralos. Continúan buscando el "Por qué", ¡Ilusos! ¡Mil veces ilusos! Estas letras no se comprenden, se sienten, y sintiéndolas llegarán a abrazarlas con algo más allá del cerebro. El verdadero arte no obedece a la razón. Mi historia no se obedece ni a sí misma.
Freddy es un chico introvertido y temeroso que está convencido de que su lugar en el mundo está lejos de las complicaciones sociales. Para él, la soledad es cómoda y segura hasta que el destino decide otra cosa. Su talento lo empuja sin remedio al centro de la atención y lo que empieza como un malentendido, termina por juntar a Freddy con un grupo de amigos tan extraños como divertidos que le ayudarán a descubrir que incluso los más solitarios pueden encontrar un lugar donde pertenecer.