Tal vez si hubiese sido otra persona, distinta a la que soy, me hubieses amado.
Pero no lo soy. No lo fui. Y aun así, cada día intento acercarme, intento que me veas, intento que quieras lo que no puedo ofrecer.
No hay reglas para esto, ni lógica, ni justicia: solo el vacío que deja tu indiferencia, el eco de tus silencios que me persigue incluso cuando cierro los ojos.
En la universidad, en la calle, en cualquier lugar donde nuestras vidas se rozan sin tocarse, siento que todo gira en torno a ti, aunque tú nunca lo sepas.
Y mientras trato de descifrar si alguna vez hubo una posibilidad, me pregunto si el mundo hubiera sido distinto... si tan solo hubiera sido otra persona.
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