Esa sensación increbantable de saber que estás haciendo algo prohibido pero que te atrae y consume lentamente, hasta la noche en la que bajo el ruido de música de fondo, luces de colores y unas cuantas copas de más, decides olvidar lo que está bien y lo que está mal para fundir tu cuerpo con tu mejor amigo sin importar las consecuencias.
Solo placer.
Y deseo de ser poseído por él.
Relaciones homosexuales, heterosexuales y lésbicas.
All Rights Reserved