_ ¿Wooyoung?
No supo porque, pero su cuerpo aborto todo movimiento, su cabeza se giró y sus ojos se posaron sobre Hongjoong, que no se había movido ni un ápice de los cojines.
_ ¿Qué?
_ No te vayas _, dice con un puchero en sus labios, un puchero que lo hacía lucir tierno y lindo... espera... ¿qué? Sí, no, no lo creo. Es un completo desconocido, sentado en mi sofá como si fuésemos muy buenos amigos. _ No hace falta que escapes de mí. Te prometo que no voy a lastimarte.
_ Sí, claro _, dice poniendo los ojos en blanco sin creerle en lo absoluto, la promesa de esta persona no significaba nada para él.
_ Si hubiese querido hacerte daño, ya estarías en el suelo desangrándote _, dice de forma tranquila, sin dejar de mirarlo, sus ojos por unos segundos volviéndose negros, como si sus pupilas hubiesen estallado y hubiesen cubierto absolutamente todo, incluso la parte blanca. Pero como llego, se fue, haciendo pensar a Wooyoung que simplemente fue una ilusión producida por su miedo y/o por su mente cansada.
O, Wooyoung y Mingi invocan a un demonio de la encrucijada. Ese demonio es Hongjoong.
Trabajo original. Ni copias. Ni adaptaciones.
Tutti i diritti riservati