Hubo un mundo de cuatro naciones, donde los maestros de los elementos podían controlar el fuego, el aire, el agua y la tierra. Allí vivió una chica llamada Toph Beifong. Nació ciega, en una familia rica y estricta que la veía como frágil e indefensa. Pero ella les demostró a todos que estaban equivocados. Escapó de su jaula dorada, aprendió de los topos tejones a controlar la tierra como nadie más, se convirtió en la maestra tierra más fuerte de la historia y en la primera maestra de metal. No necesitaba ojos para ver: sentía cada vibración, cada paso, cada cambio en el suelo, y así conocía el mundo mejor que cualquiera que tuviera vista. Era dura, terca, directa, odiaba que le dijeran qué hacer, y tenía un corazón de oro que siempre protegía a los suyos. Cuando su vida terminó, no hubo oscuridad. Solo sintió el suelo bajo sus pies, la conexión con la tierra que nunca se rompe, y supo: "Mi historia no termina aquí". Renació en un mundo nuevo, extraño, lleno de luces raras y gente con poderes llamados "dones". Un mundo donde casi todos tienen una habilidad especial, y donde te juzgan, te etiquetan o te ignoran según lo que puedas hacer. Y al abrir los ojos por primera vez, supo quién era, supo lo que tenía y supo lo que debía hacer. Ahora se llama Izuku Midoriya. Pero por dentro, sigue siendo Toph Beifong.
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