À contre-escalier | Slytherin
En Hogwarts, pertenecer a Slytherin no es solo una cuestión de ambición o astucia. Es aprender a convivir con corredores interminables, escaleras que nunca llevan al mismo lugar dos veces y el frío persistente de los inviernos que se filtra hasta los huesos. Llegar a clase es, muchas mañanas, una prueba de resistencia.
Esta historia sigue el desgaste cotidiano de los Slytherin obligados a cruzar el castillo para asistir a lecciones lejanas, y la silenciosa obstinación de quienes caminan a su lado. Porque en Hogwarts el afecto rara vez se dice en voz alta: se demuestra con un termo que siempre está lleno, una bufanda discretamente encantada y un hechizo susurrado para aliviar el dolor antes de que alguien lo note.