Sus ojos estaban empañados, y aún así me miraban y me ahogaban, hasta el punto de querer pecar mil veces por día...
La mañana del 13 de octubre de 2000 lo conocí, aquel sujeto que debía transmitir paz y enseñar el bien, me quería llevar por el camino del mal, esto no es normal, que el siervo del Señor quiera llevarme a adorar al enemigo, este hombre es el Alma del Diablo.
Odio tus ojos, tus labios, tu sonrisa y en especial tu olor que me desquicia...
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