Dicen que los reinos no se construyen con amor, sino con sacrificios.
Y en este, cada sacrificio tiene nombre.
Damien fue uno de ellos.
Educado entre mármol y órdenes, aprendió que sentir era debilidad y que el poder debía parecerse a la calma.
Su corazón, endurecido por la obligación, no latía: obedecía.
Caminaba con el porte de quien pertenece a todos, menos a sí mismo.
Nyra fue otro sacrificio.
Su voz alguna vez tuvo brillo, pero el silencio la reclamó con dulzura y la volvió parte del palacio.
Ella ya no soñaba con amor ni libertad, sino con descanso.
Su mirada parecía hecha de ceniza, y aún así, seguía siendo hermosa.
Y luego estaba Lior.
No tenía corona, ni peso.
Solo una luz que no sabía esconderse, una inocencia que no pedía permiso para existir.
Era todo lo que Damien había olvidado, y todo lo que Nyra jamás pudo ser.
Los tres se cruzarían en medio de un pacto disfrazado de paz,
bajo un cielo que observaba sin intervenir.
Ninguno sabía que el amor que se les prometía no salvaría a nadie,
porque en ese reino maldito, incluso la luz, cuando es tocada por la sombra...
termina por pudrirse.
Top 1 # mejolmielda 💞
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