Olivia Bay siempre había vivido dentro de una burbuja perfecta.
Hija de una familia que medía cada paso, cada palabra, cada error.
Su vida era tranquila, correcta... y completamente ajena.
Hasta que un día decidió saltar.
Londres.
Una ciudad enorme, ruidosa, llena de historias que no le pertenecían -todavía.
No buscaba amor, ni aventura, ni siquiera un cambio.
Solo quería sentirse real.
Romper el silencio que llevaba años habitando.
Y entonces apareció ella.
Cristina.
Con su risa fácil, su mirada desordenada y esa manera de moverse como si el mundo tuviera ritmo solo cuando ella estaba cerca.
Sin saberlo, llegaría para ponerle música a su vida.
Para romper cada certeza que Olivia creía tener.
Y enseñarle que a veces basta una canción -o una persona-
para que todo empiece de nuevo.
Cristina Lora, cantante consolidada que ha pedido el entusiasmo y la inspiración a la hora de hacer lo que más le gusta; cantar y componer.
Y una oportunidad de volver a la academia que le dio el triunfo pero esta vez como profesora.
Y es ahí, una vez dentro cuando gracia a una chica pelirroja sin saberlo, recupera la chispa perdida para poder volver a crear auténticas obras maestras.