El cielo no siempre fue así antes tenía un azul que dolía de tan puro, y las noches... las noches olían a tierra mojada, a café recién hecho, a casa.
Si pudiera escoger un momento de paz, sería antes de que todo esto comenzara un día soleado, con las risas de mis hermanos, los regaños de mi madre y las anécdotas interminables de mi padre una vida simple... pero feliz.
Antes del eclipse.
Antes de los dones.
Antes de perder lo que aún no entendía que amaba.
Recuerdo el 2 de marzo como si el tiempo se hubiera detenido allí el día en que el sol se apagó por completo, y el mundo contuvo la respiración todos mirábamos el cielo, maravillados... sin imaginar que la luna, tan hermosa y tan roja, traía consigo el principio del fin.
La vida era dura, sí... pero al menos era mía ahora tengo un poder que no pedí, una carga que no entiendo y un destino que me asusta.
Dicen que fuimos elegidos para salvar al mundo, pero a veces siento que fuimos condenados.
Porque incluso los salvadores pueden perderse en aquello que intentan proteger.
Ambos fueron criados a base de tortura cada uno vivió su propio infierno.
Ella era hija amada hasta que nació y él era un hijo concebido por conveniencia ambos muestran un comportamiento psicópata uno más que otro claro está.
Ambos llevan por nombre uno relacionado con el mal y no les importa, es más les encanta.
Ella es una maldición y a el le gustó más de lo que debería.
Tienen habilidades, mercancía, influencia y métodos que le interesan al otro.
Su amor es obsesivo, enfermizo y peligroso.
Ella quiere venganza, quiere destrucción, sangre, lágrimas, gritos pidiendo piedad.
El está más que encantado de poner a quien sea a sus pies.
¿Por qué?
Es simple, él demuestra su devoción por ella con su extraño sentido del amor y eso implica derramar sangre que así sea.