
La realeza de este reino posee el don de convertirse en circuitos mágicos -semidioses dotados de una fuerza y una capacidad de curación extraordinarias-. Sin embargo, para alcanzar tal poder deben someterse a un proceso de conversión, un rito que puede ser profundamente doloroso. La Corona ha acumulado gran poder al vender "alegrías", hojas catalizadoras impregnadas con la sangre de los circuitos mágicos. Empuñadas en combate, se vuelven diez veces más poderosas, y, si se usan con cuidado sobre la carne de un enfermo, pueden sanar cualquier herida o enfermedad. La Reina fue la última semidiosa del reino. Pero desde que el Rey fracasó en su transformación, solo la Princesa conserva la capacidad de asumir ese destino.Todos los derechos reservados
1 parte