En un mundo donde el poder se mide por la clase, Santa un Alfa clase Z lo tenía todo: fuerza, respeto, un imperio y un Omega que solía jurarle amor eterno. Hasta que lo perdió.
Entre el vacío y la arrogancia, buscó olvidar en el lugar más peligroso: los brazos de su rival, Perth Tanapon un Alfa misterioso que no emitía ningún olor, el cual siempre había sido su enemigo natural, el único capaz de mirarlo sin inclinar la cabeza. Pero esa noche, entre el alcohol y la soledad, el destino los unió con una intensidad que ninguno supo resistir.
Lo que comenzó como un error se volvió una herida. Entre promesas rotas, encuentros prohibidos y silencios que dolían más que las palabras, ambos aprendieron que el amor no siempre redime, a veces solo duele.
Pero el tiempo cambia todo.
Porque hay amores que se gritan, y otros que se susurran con la piel y hay heridas que, aunque sanen, siguen oliendo a quien las causó.
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