Desde el primer día, Draco Malfoy decidió odiarla.
Anne era todo lo que él no podía controlar: hermosa sin esfuerzo, brillante sin buscarlo, poderosa por derecho propio. Su apellido pesaba tanto como el suyo, y eso lo enfurecía. Durante cuatro años se dedicaron a destruirse mutuamente, a lanzarse hechizos y palabras que dolían más que cualquier maleficio. Era su enemiga, su igual, su maldición.
Pero el quinto año llegó... y con él, Anne.
Cambiada. Distinta. Peligrosamente perfecta.
Y Draco Malfoy, el heredero frío y arrogante, se encontró atrapado entre el odio y el deseo. No podía apartar la mirada. No podía dejar de buscarla. Cada vez que ella sonreía, él sentía el impulso de romperle esa sonrisa... o de besarla hasta olvidar por qué la odiaba.
Lo que empezó como rivalidad, se convirtió en obsesión.
Y cuando Draco se obsesionaba con algo... nadie podía salvarse. Ni siquiera ella.
Tener poder es una gran responsabilidad.
Tener poder sobre los experimentos de Playtime Co. tambien lo es. Y por eso debes saber cómo usar ese poder.
Ellos ya han sufrido mucho. Ya es hora de darles un descanso. Y como supervisora, tiene el poder para hacerlo.