Zahra nació lejos del Imperio Otomano, en un pequeño poblado destruido durante un ataque. Separada de su familia y sin entender el idioma, fue llevada al imperio, donde su destino cambió por completo. Criada por el Sultán Suleiman y la Sultana Hurrem como su propia hija, recibió un nuevo nombre: Dilruba, "la que roba corazones". Creció educada, refinada pero sobre todo querida y respetada por el Diván, los jenízaros, el harén y el pueblo. Con el tiempo, se convirtió en Hünkâr-i  Dilruba Sultan, esposa del Şehzade Mehmed, heredero de la corona. Pero jamás olvidó su origen. Bajo los velos y los títulos seguía latiendo la niña que un día fue Zahra, la que sobrevivió a un mundo desconocido y se transformó en una mujer capaz de imponerse en todo el palacio. [COVER DESIGN / CEYLAN WRITES]
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