En un estudio lleno de lienzos, pinceles y colores que parecen hablar por sí solos, Lyra no puede evitar distraerse con Adrian. Alto, misterioso y magnético, él convierte cada roce accidental en un juego silencioso que los envuelve a ambos... mientras Nico, su amigo y confidente, observa con una sonrisa cómplice, disfrutando cada detalle de su tensión innegable.
Entre miradas que dicen más que palabras, roces que no deberían pasar y risas cómplices, la creatividad y el deseo se entrelazan, convirtiendo cada día en un cuadro que nadie quiere terminar.
Un juego de deseo, coqueteo y secretos en el que cada movimiento puede cambiarlo todo.
No cree en las segundas oportunidades, sin embargo se las otorga a las personas incorrectas...
Con padres divorciados y una relación en constante cuerda floja, debe enfrentarse al desafío de empezar de nuevo en una academia desconocida.
Allí conoce al hijo de la directora.
Lo que no esperaba era enamorarse de él... ni todo lo que ese sentimiento estaba a punto de desordenar.