Hace años, él creyó que la mujer que amaba lo había traicionado. La condenó. La vio sangrar. Y con sus propias manos mató al único lazo que los unía: su loba, su cachorro aún no nacido. Ahora, el mismo destino lo obliga a verla de nuevo... ella, viva, distinta, más fuerte, más hermosa. Pero él ya no puede presentarse como quien fue. Solo como un soldado más, escondido tras otra piel, con el monstruo rugiendo por dentro. "Dicen que los monstruos nacen en la oscuridad. Yo nací el día que la perdí. Desde entonces, no hay luna que no me recuerde el sonido de su grito. Porque la bestia bajo mi piel no ruge por hambre... ruge por culpa." .
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