Narel nunca quiso destacar.
Prefiere los rincones tranquilos del campus, las conversaciones pequeñas y el sonido del viento entre los árboles viejos de la universidad. Y, sobre todo, prefiere a Galen. Su mejor amigo, su casi todo, el chico que siempre llega tarde pero siempre la espera. El único lugar donde el mundo parece tener sentido.
Hasta que aparece Heather.
Heather no intenta brillar, pero lo hace igual. Con su abrigo a cuadros, su voz suave y esa manera de mirar a la gente como si realmente la viera, cambia todo sin proponérselo. Y Narel empieza a sentir lo que más temía: que para Galen, ya no es ella el punto de regreso.
Lo que sigue no es una historia de odio, sino de dolor silencioso, de amor no correspondido, de aprender a soltar incluso cuando lo que quieres todavía respira frente a ti.
Entre hojas de otoño, tazas de café mal escritas y mensaje de audios nunca enviados, Narel descubrirá que hay algo más valiente que ser amada: seguir siendo ella misma cuando nadie la elige.