Ahn Suho tenía esa costumbre. Tocarlo. Lo hacía sin pensar. Como si el mundo entero -incluido Yeon Sieun- le perteneciera, y tuviera derecho a afirmarlo con la yema de los dedos. °•○●°•○●°•○●°•○●°•○●°•○●°•○●°•○●°•○● •Esta es una historia homosexual Aquí no encontraras oro, solo mi mente delulu escribiendo sobre el SHSE
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