En el universo de esta historia, los Zarynthar no son dioses en el sentido tradicional. Para quienes los conocen saben que son un tabú en su mundo, el cielo los tiene prohibidos, y el infierno por mucho que le sea igual no los considera una religión, aunque otros tantos, sí, son ideas que tomaron forma antes del tiempo, ecos de una existencia anterior a la palabra misma. Se les llama deidades solo porque su poder no puede medirse con términos humanos, pero en realidad son fragmentos conscientes del origen, entidades que habitan entre la creación y el silencio, algo que apareció incluso antes de Dios, algo que sin duda no puede ser vencido ni por tal creador..
La deidad central de los Zarynthar representa el equilibrio entre lo que existe y lo que nunca debió existir. No reclama culto ni castigo, no a toda la humanidad, no dicta leyes ni exige fe, sin embargo hay quienes en algún punto del mundo si rezan por ellos. Su figura es símbolo de renacimiento, pérdida y creación libre, un recordatorio de que hasta la luz más pura puede nacer del silencio más profundo.
Aviso importante:
Esta figura, así como los Zarynthar, no pertenece a ninguna religión real ni pretende reinterpretar conceptos cristianos, satánicos o de cualquier otra creencia existente. Todo lo descrito forma parte de una mitología ficticia, creada con el único propósito de explorar temas como la identidad, la divinidad y la fragilidad del alma a través de la fantasía. No busca crear polémica, ni mucho menos disturbios entre las personas, por favor léelo bajo tu propio cuidado, gracias.
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