Cada verso nace del temblor, del deseo, del silencio que a veces duele y otras veces salva.
Este poemario es un recorrido por las cicatrices y las luces que habitan en todos nosotros; un espejo donde el alma se reconoce, se rompe y vuelve a empezar.
No busca respuestas, sino emociones.
Porque al final, la poesía no explica: siente.
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