Dicen que todo empieza en un juego,
pero nadie vio el primer parpadeo.
Un hilo tenue, casi invisible,
uniendo dos almas sin previo deseo.
Crecieron juntos, paso a paso,
sin notar el temblor del lazo.
Uno reía para no sentir,
el otro callaba para no decir.
Y entre miradas que no confesaban,
y silencios que todo contaban,
algo pequeño quiso florecer
donde ninguno se atrevía a ver.
No hubo promesas ni juramentos,
solo un latido escondido en el viento.
Un "quizá" que nunca fue hablado,
un sentimiento medio inventado.
Pero el destino, insistente,
guarda lo que nadie admite.
Y a veces basta un solo roce
para que lo oculto por fin se note.
Tüm hakları saklıdır