20 capítulos Em andamento A veces, la vida no se mide en años, sino en la fuerza de los lazos que nos unen. Y para mí, ese lazo siempre estuvo conectado a él, a Lucas.
Mirando hacia atrás, veo los momentos clave que tejieron esta historia: una casa suburbana llena del olor a lasaña y aceite de motor; un profesor de matemáticas severo y cuadernos llenos de bocetos; mensajes de texto desesperados a un hermano mayor ausente y la mirada inquebrantable de unos ojos marrones que me robaron el aliento por primera vez.
Cuando tenía catorce años, James era el mejor amigo inalcanzable de mi hermano mayor, lucas Seis años de diferencia parecían un abismo insalvable. Yo era solo "la hermana pequeña", una niña con un corazón que latía demasiado rápido cada vez que me miraba. Recuerdo la frustración de ser ignorada y ese momento eléctrico en el pasillo cuando me llamó "preciosa".
Hubo promesas tácitas y reglas no dichas. La tristeza se instaló cuando él se marchó a Estados Unidos, dejando mi mundo adolescente en silencio. El tiempo pasó. Crecí, la universidad me transformó, y pensé que había superado mi amor platónico.
Pero el destino tiene un sentido del humor retorcido.
Años después, en un bar ruidoso, me lo encuentro de nuevo. Él está sentado solo, con una botella de cerveza en la mano y la misma mirada de tristeza que yo siento en mi corazón.
La distancia se ha cerrado, los años han pasado, y la historia entre Lucas y yo no terminó. Solo se pausó. Nos enamoramos contra todo pronóstico, navegamos las complejidades de nuestras vidas, desafiamos a James y construimos un futuro que va más allá de las prohibiciones. Con el tiempo, ese amor florecerá en una familia, en una vida juntos.
Pero primero, tenemos que reencontrarnos, aquí, en el presente