Megan juraba que solo iba a ser otra fiesta más: alcohol, risas, tonterías con sus amigas, nada fuera de lo normal. Pero bastó una mirada -una chica de piel clara y ojos imposibles de olvidar- para que todo se saliera de control.
Entre copas, besos y luces bajas, pasó algo que ni recuerda bien.
Solo una nota al día siguiente, firmada con dos simples letras: J.Y.
Desde entonces, no puede sacarla de la cabeza. No sabe quién es, ni cómo encontrarla. Solo sabe que quiere volver a verla... aunque eso signifique perderse de nuevo.
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