Wednesday jamás pensó que alguien fuera de su familia llegaría a importarle tanto como Enid.
Y sin embargo, ahí estaba, adentrándose en un bosque donde cada sombra parecía observarla, decidida a encontrarla aunque eso significara perderse a sí misma en el intento.
Lo que comenzó como una búsqueda terminó convirtiéndose en una pesadilla la cual Wednesday por primera vez no estaba disfrutando.
Lástima que su reencuentro no sería tan dulce como esperaba, y lo notó en cuanto vió el azul de sus ojos, tan distantes y fríos. Esos ojos que alguna vez la miraron con amor y cariño.
Aun así, se negó a aceptarlo.
A creer que aquella mirada pertenecía a la misma persona que alguna vez le devolvió un poco de humanidad.
A veces, encontrar lo que perdiste
no significa que todo vuelva a ser igual.
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